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Lo que escribía Enric Sopena en 1967

Yolanda Morín

El "progresista", Enric Sopena fue en su día un fervoroso joven, miembro numerario del Opus Dei, que escribía crónicas periodísticas para La Vanguardia Española, en su Barcelona natal.

Una de ellas, publicada el 10 de octubre de 1967, resaltaba con gran entusiasmo una homilía pronunciada por monseñor Escrivá de Balaguer sobre el alcance de la libertad, con motivo del inicio de la Asamblea General de los Amigos de la Universidad de Navarra. Su título era: Veinte mil personas de toda España y del extranjero se reunieron ayer en Pamplona. Y el subtítulo bien expresivo: Una gran homilía de monseñor Escrivá de Balaguer sobre el alcance de la libertad. El periodista, que firmaba la crónica como Enrique Sopena, señalaba con gran admiración las palabras del fundador del Opus Dei: Nadie mejor que el celebrante, monseñor Escrivá de Balaguer, de quien son las palabras transcritas, podía definir con mayor exactitud el lugar en el que la santa misa se estaba celebrando. Sopena resaltaba en su noticia el ambiente que se respiraba en ese evento: Oída por todos con especial atención, la homilía del gran canciller de esta Universidad merece resaltarse en alguno de sus puntos. Serenamente leída, con el espíritu que el fundador del `Opus Dei´ quiso darle. Asimismo, Sopena escribe: El periodista tuvo la oportunidad de hablar con todo tipo de personas: desde don José María Pemán y altos funcionarios de la Administración, a obreros o mineros de Asturias. El ilustre escritor gaditano me dijo: `Me entusiasma esta Universidad por el sentido perfectamente universal que se respira. Ya es categoría, no anécdota, que diría vuestro Eugenio D´Ors´. Y un minero asturiano: `Me parece algo extraordinario, algo que hay que apoyar. Yo amo mucho a la Universidad de Navarra´. Para concluir su crónica sobre la homilía que el fundador del Opus Dei, escribe: Luego, se celebrarían la Asamblea general, el festival taurino, los fuegos artificiales, las recepciones multitudinarias de monseñor Escrivá de Balaguer. Luego, Pamplona siguió viviendo su fiesta. Pamplona puede estar orgullosa: alberga a una Universidad salida de la sociedad, apoyada por la sociedad y querida de una forma desbordante, como pudo comprobarse el domingo por la sociedad.

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